Han pasado algo menos de dos años desde que nació UPyD y la "solidez" del proyecto ya parece empezar a resquebrajarse. Hace unos meses dimitieron varios cargos dirigentes -aunque sin suspender su militancia- y ahora muchos de ellos se marchan irremediablemente, desencantados con el proyecto. Bien por voluntad propia, o bien "señalados" en un expediente, aquellos díscolos que osan proponer candidaturas alternativas a la de Rosa Díez se han topado con el oprobio de verse rechazados por el "oficialismo" de UPyD.
Los últimos acontecimientos han servido para despegar la careta de color rosa que escondía el rostro de la Susodicha, y ha sacado a la luz pública lo que las evidencias señalaban: bajo el sueño de UPyD no había más que un proyecto político personalista y -como consecuencia natural- autoritario y poco democrático. Los medios de comunicación ya lo habían advertido inconscientemente cuando se referían a las siglas como "el partido de Rosa Díez", una imagen que tampoco parecía incomodar demasiado a la diputada por Madrid.
Para ser justos a la verdad, no creo que Unión, Progreso y Democracia sea un partido mucho más despótico que los dos gigantes políticos a los que pretendía hacer sombra. La noticia, en este caso, es que ha defraudado necesariamente las expectativas de quienes pensaban en la formación como una especie de revulsivo que traería a España un nuevo regeneracionismo. Rosa Díez -como buena hija política del bipartidismo- comprende a la perfección los mecanismos del sistema para alcanzar el poder: jerarquía definida y filas bien prietas.
En el fondo, parece que al votante le gustan los partidos monolíticos en los que la cadena de poder está perfectamente ordenada y decidida desde arriba hacia abajo. Los partidos entran en crisis cuando se discuten los "liderazgos naturales" y luego son castigados electoralmente. Una buena prueba es Izquierda Unida y sus intentos más o menos eficaces de democracia interna, que son generalmente mal recompensados por la opinión pública y los electores.
En definitiva, lo que ha pasado en UPyD es que a la Rosa le han podado las espinas. De esta "purga" interna saldrá seguramente un partido más fuerte, con una voz más clara y con capacidades de gobierno mucho más acentuadas. Lo que desde luego no podemos esperar es una institución más autocrítica y capaz de recoger las inquietudes de la sociedad a la que sirve; en definitiva, que se olviden quienes imaginaban una alternativa diferente a la del PPSOE, un proyecto levantado desde abajo hacia arriba. Se ha visto que esto no es más que otra fábrica de orientar egos y capitales hacia un único objetivo: la consecución del poder político.
Más información en: "Ésta no es la web de UPyD"
domingo, 12 de julio de 2009
Rosa sin espinas
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Daniel
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domingo, 1 de febrero de 2009
Buenos tiempos para la demagogia
3.207.900 parados. La última EPA es implacable y nos ha mostrado lo que ya intuíamos: que cada vez se están perdiendo más puestos de trabajo en España. Mucho se ha escrito ya de las repercursiones sociales que está teniendo y que va a tener la crisis económica. Obviamente, un sistema productivo debilitado, con más de tres millones de personas sin trabajo, provoca una situación de crispación y malestar. Un ambiente enrarecido en los parlamentos y en la calle.
De anteriores experiencias que nos enseña la Historia sabemos que en momentos así se debilitan los discursos racionales y surgen con fuerza las pulsiones demagogas y populistas. De esa manera, el auge del nazifascismo en Italia y Alemania fue consecuencia de un ambiente social contaminado por la crisis económica. No hace falta recurrir a ejemplos tan lejanos, pues en nuestro país la crisis de principios de los 90 vio nacer organizaciones siniestras como Bases Autónomas.
Sin llegar a tales extremos, esta semana hemos visto como en Reino Unido se organizaba con éxito una huelga de índole laboral -no política- de marcada tendencia xenófoba. Este tipo de movilizaciones son frecuentes, pero no suelen implicar a una masa importante de trabajadores (al contrario de lo que ha pasado en ésta ocasión). Los amenazados por el desempleo están naturalmente inquietos y vierten su agresividad contra los inmigrantes, sin valorar el papel que las grandes empresas, los bancos y los gobiernos han jugado (y siguen jugando) en la crisis.
Cuando el enemigo es demasiado fuerte tendemos a inventarnos uno más débil. Esta es la causa que explica la proliferación de todos los movimientos de este tipo. Los discursos populistas no se ciñen a los partidos marginales de ultraderecha, pues aquí en España hemos visto recientemente como el Ministro de Industria, Miguel Sebastián, recurría al chovinismo más provinciano exigiéndonos comprar más productos españoles. Tampoco nos suenan extrañas las iniciativas gubernamentales tendentes a expulsar a los extranjeros de nuestro país, mediante la elegante fórmula de "invitar" a que retornen a sus países de origen.
El último "publiscopio", que el diario Público llevaba en sus páginas este viernes, anunciaba que Rosa Díez ya es la política mejor valorada de España -y la única que los encuestados aprueban, aunque con un cinco-. Esta mujer pertenece a UPyD, un partido que concurrió a las últimas elecciones generales sin un programa definido, simplemente con un discurso monotemático y populista contra lo catalán y lo vasco; un discurso que despertó pasiones en Madrid (donde sacó un escaño), Burgos, Valladolid...
Son tiempos complicados para el pensamiento crítico y buenos tiempos para la demagogia. Mis pronósticos son pesimistas: vamos a llegar a los cuatro millones de parados y creceran exponencialmente los discursos xenófobos, ultranacionalistas y populistas. Mejorarán sus resultados partidos como Familia y Vida, España 2000, Alternativa Española o Unión, Progreso y Democracia. Próximamente hay elecciones en Cataluña y el País Vasco (en éste último lugar también hay otro tipo de partidos poco racionales). Tal vez ahí se empiecen a ver las consecuencias electorales de la crisis.
domingo, 24 de febrero de 2008
Pluralidad de partidos
En la actualización de esta semana pensaba continuar con el análisis de la legislatura socialista. Si alguien esperaba leer esto ahora le pido disculpas pero he decidido posponerlo un tiempo más, hasta el fin de semana que viene, ya que esta semana he vivido dos experiencias relacionadas con la campaña electoral y me parece más oportuno tratar sobre eso ahora.
En primer lugar, he recibido en casa la carta que remite la Delegación Provincial del Censo Electoral de Cádiz para que pueda ejercer mi derecho al sufragio en las próximas elecciones al Congreso, el Senado y el Parlamento de Andalucía, pese a no encontrarme viviendo donde estoy censado. La cuestión es que al abrir el sobre me abrumó la avalancha de papeletas que se me ofrecían y no pude evitar reflexionar sobre ello: dieciocho listas de candidaturas para el Congreso de los Diputados, solo en la provincia de Cádiz, más otras tantas para el Senado (por no contar todos los partidos y coaliciones que se presentan para el parlamento autonómico andaluz). ¿Por qué desde los medios de comunicación se insiste en ofrecer las elecciones como una decisión dual (PP vs PSOE)? Entiendo que al ser los dos únicos partidos con posibilidades reales de gobernar España se centre más el debate con ellos, pero no hay que olvidar que desde la oposición parlamentaria también se propone, también se legisla y se apoyan o rechazan las iniciativas del partido mayoritario (o mejor dicho, del partido minoritario más votado, que no es lo mismo).
Existen cientos de partidos políticos registrados en España y once con representación parlamentaria. Creo que todo esto es un activo que debemos proteger para nuestra democracia y huir del bipartidismo, que limita considerablemente nuestra capacidad de elegir y vacía de contenido la democracia, otorgando demasiado poder a dos únicas formaciones políticas, con sus intereses privados y el apoyo de los poderosos detrás. Uno de los factores que condicionan los bajos niveles de participación política es que buena parte de la sociedad ha interiorizado que cualquier cita electoral es una pugna entre dos gigantes. "Los dos partidos son iguales, así que paso de votar", es una frase recurrente entre los abstencionistas. Iniciativas como el debate electoral de mañana -al que sólo concurren dos líderes- contribuyen a que esto continúe así.
La segunda de las cosas que me han ocurrido esta semana fue asisitir a la apertura de campaña de uno de esos partidos que se presentan como alternativa al bipartidismo imperante. Se trata de Unión, Progreso y Democracia, un partido surgido del entorno de la asociación cívica Basta Ya, fundado por la ex-eurodiputada socialista vasca Rosa Díez y apoyado por personalidades como Mikel Buesa y Fernando Savater. El acto tuvo lugar en el Matadero de Arganzuela (Madrid) el pasado miércoles y contó con una asistencia modesta, de un centenar de personas a lo sumo.
Durante las intervenciones, los conferenciantes demostraron la debilidad con la que cuenta todavía el partido. A la hora de comentar los puntos fuertes de su programa, prácticamente se limitaron a criticar la política antiterrorista del gobierno actual, pedir la ilegalización de ANV (junto con la disolución de los ayuntamientos donde están presentes) y seguir una política de no negociación con ETA. Fuera de ese discurso, las únicas propuestas que se plantearon fue apoyar la asignatura de EpC (según Savater, como solución a largo plazo contra el fascismo nacionalista) y una política económica tendente a paliar la desigualdad (una de las pocas partes del discurso que despertó el interés de los ancianos que allí se encontraban).
La sensación de que este partido se presenta a las elecciones sin un programa integral se confirmó cuando una de las intervinentes -candidata en la lista por Madrid- confesó que debido al poco tiempo transcurrido entre la fundación de las siglas y la cita electoral no fue posible redactar un programa más concreto y completo, por lo que UPyD se presentaría ante los electores con una serie de "orientaciones" y "principios". Aun así, Mikel Buesa presentó la candidatura como "la tercera opción política que aun no existe en nuestra democracia" (parece que estos también se olvidan de IU) y confió que algún día Rosa Díez sería la primera presidenta del gobierno español. De ilusiones también se vive.Más allá de lo que se dijo, en el acto se notó la falta de experiencia en la organización de este tipo de eventos. Las intervenciones fueron demasiado abigarradas, solemnes y académicas. El partido no organizó un mitin al estilo contemporáneo, con música, animación e intervenciones cortas y directas. Parece que los oradores -que vienen del mundo de la universidad- no tenían muy claro a qué tipo de público se dirigían. La presencia mediática fue nula; no había cámaras de televisión y sólo pude ver dos fotógrafos (al menos uno sería de su propio gabinete de comunicación). Me atrevería a asegurar que esto fue intencionado, pues de la misma manera que unas horas antes de la celebración del acto este no estaba publicitado en la página web, es probable que ni siquiera se preocuparan de enviar convocatorias a los medios de comunicación. Aun así, algún orador se lamentó de la marginación que sufren por parte de la prensa.
Para terminar, la identidad corporativa del partido es bastante pobre. El himno tenía una pregnancia y un atractivo muy pobre (el estilo casi recordaba al "amo a Laura") y no repartieron ningún tipo de "merchandising" con la identidad del partido. Mi pronóstico para este partido es que se puede dar con un canto en los dientes si obtiene un solo diputado, aunque lo más probable es que se queden sin representación parlamentaria; lo cual es una lástima ya que sería interesante ver a un filósofo de la talla de Fernando Savater interviniendo en el Congreso de los Diputados.
(P.D: El próximo fin de semana sin falta termino el análisis de la legislatura socialista que inicié la semana pasada)
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Daniel
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Etiquetas: comunicación política, Elecciones 2008, Política, UPyD

