domingo, 13 de abril de 2008

La Junta de Andalucía compra aprobados

La Junta de Andalucía está comprando aprobados. Para quien no lo sepa, la Consejería de Educación está desarrollando un "revolucionario" plan de incentivos económicos a la docencia para mejorar la depauperada educación pública andaluza (ya vistas las orejas del lobo-PISA, ahora vienen las prisas). Alguna mente brillante de dicha institución pública pensó que la mejor forma de hacer que los alumnos aprendan más y mejor es sobornar a los profesores para que pongan mejores notas.
Todo esto, claro esta, no se expresa bajo estos términos en la críptica jerga de los burócratas de dicha Consejería. Allí hablan de incentivar económicamente a los profesores para que se comprometan a cumplir los objetivos de la Junta en materia de educación. En total, 7.000 euros a pagar en cuatro años para todo docente que apruebe un porcentaje determinado de alumnos, reduzca otro tanto por ciento el absentismo y mejore otras variables del centro como los casos de acoso escolar. Cualquier mente razonable comprende que ninguno de estos problemas se puede solucionar si no se aportan otra serie de iniciativas, como reducir el número de alumnos por clase o aumentar el personal de apoyo (algo que -obviamente- no piensan llevar a cabo).
Así pues, lo que aquí denuncio es un soborno en toda regla. Una paga extra a los profesores para que mejoren numéricamente la calidad de la enseñanza y así maquillen la estadística, que es lo que en el fondo importa a la clase política. Esta medida, en primer lugar, es un insulto a la profesión docente, pues envía a la opinión pública el mensaje de que los profesores no están dispuestos a hacer su trabajo si no se les "unta bien untaos". Por otra parte -lo que es más grave socialmente hablando- esta iniciativa no va a mejorar lo más mínimo la educación pública en Andalucía, sino que va a intentar ocultar el problema; invisibilizarlo para que deje de ser una preocupación en la esfera pública.
Detrás de todo esto, está el desprestigio de la cultura en general, que se manifiesta en este tipo de agresiones contra las profesiones más relacionadas con el conocimiento (como la docencia o el propio periodismo). El binomio de la "información convertida en conocimiento" pasa a valer cero para los políticos frente a la "estadística convertida en sufragios válidos".
De momento, los burócratas que excretaron semejante medida tendrán que esperar. Después del primer plazo, que se cerró el pasado 31 de marzo, el 70 por ciento de los centros educativos y el 80 por ciento de los docentes lo han rechazado, a pesar del beneplácito de los sindicatos latigueros mayoritarios. A los que se negaron les espera un periodo de "re-negociación" de las condiciones. Entre las hipótesis que se barajan, está que la Junta suba el importe del soborno o que chantajeen directamente a los centros. De momento, ya han dado a entender en algunos claustros que aquellos centros que se nieguen al programa van a tardar más en recibir los maestros de apoyo que necesitan, y a los que tienen derecho. Al final los perjudicados, como siempre, serán los alumnos.


(P.D: Mañana, 14 de abril, se conmemora el Día de la II República; una democracia más auténtica que apostó decididamente por la enseñanza como motor del progreso de España. Que la fecha de mañana sirva también para recordar que los maestros de entonces eran "las luces de la República", y no los ceros a la izquierda que son considerados hoy. Por la Tercera).

8 comentarios:

Anónimo dijo...

¿De verdad crees que los profesores se van a dejar sobornar por 7000 euros? Desde mi punto de vista, no es la Junta la que tiene una mala opinión del profesorado, sino cualquiera que crea que por ese dinero (¡repartido en 4 años!), los profesores van a coger y dejar su dignidad para regalar/vender aprobados.

La crítica es muy fácil: si se pide que se mejoren los rendimientos y no se da dinero, la crítica sería ¡que nos paguen maś'; si se pone dinero por delante, ¡que nos quieren comprar!; si se pone por detrás ¡que nos lo paguen ahora, o es que no confían en que hagamos nuestro trabajo! ...

En fin, léete el plan, joder, y haz cuentas (si es que sabes) para ver que el incremento de aprobados vale muy poquito en el conjunto de indicadores que se miden.

¡Y luego nos sorprenden los informes PISA!

Júcaro dijo...

Pues mi opinión es totalmente contraria a la que expones. Coincido con el comentario anterior y recomiendo la lectura de este post de un estupendo bloguero, profesor y director de un Instituto.

Saludos

Daniel dijo...

Estimado Anónimo:
Desde luego, yo creo que en la mayoría de los casos los profesores no se van a dejar sobornar, no porque la cantidad sea poca sino por pura ética profesional. Los datos provisionales demuestran eso: la mayoría de docentes y centros se oponen a la medida, y no creo que lo hagan porque sea poco dinero.
Yo creo que un buen profesional no se quejaría porque no recibir un sobresueldo al mejorar los resultados, sino que se le proporcionen más medios para ello. Después de los padres, yo diría que no hay nadie con más interés en mejorar la calidad de la enseñanza que los propios profesores, y parto de la idea de que si la educación no mejora no es porque los docentes no tengan interés.
Sobre lo último que comentas, pues es verdad que no es solo el índice de aprobados lo que cuenta. En todo caso, para cualquiera de las demás variables que se miden (tasa de repetidores, tasa de absentismo...), parece más que evidente que no van a mejorar solo porque los profesores cobren un sobresueldo. Habría que incrementar los medios a los centros para poder impulsar la mejora de esas variables (por ejemplo, menor número de alumnos por clase, atención más individualizada, adaptación de los contenidos...).
Esta iniciativa de la Junta considera que los medios proporcionados son suficientes y el problema de la baja calidad de la enseñanza es que los profesores son unos "flojos" que no quieren hacer bien su trabajo. No dudo que haya profesores así, pero creo que la mayoría son buenos profesionales y el origen del problema de la educación en Andalucía es la carencia de medios y no la "desmotivación" del personal.

A Júcaro:
He leído con interés el blog que me recomiendas y te comento un poco lo mismo que a Anónimo.

Gracias a los dos por comentar.

Anónimo dijo...

Estimado Daniel, soy el anónimo del primer comentario. Soy profesor y, efectivamente, el soborno es cuestión de ética. Lo que trataba de decir es que se ha fabricado un eslógan muy simplón y, por eso mismo, efectista, que consiste en decir que esos 7000 euros constituyen un soborno encubierto. El problema es que muchos de mis compañeros también lo creen y bueno, creo que se trata más bien de un problema de comunicación.

En cuanto a que no sólo se trata de más dinero a los profesores, etc, totalmente de acuerdo. Vamos, es de cajón y todo el mundo lo sabe, hasta el más torpe de nuestros políticos.

Creo que es interesante leer esto.

En el fondo de la cuestión, yo creo que de lo que se trata es de buscar el compromiso por parte del profesorado y quizás una forma de activar dicho compromiso sea incentivando económicamente. AL fin y al cabo, todos los sindicatos, profesores, ... dicen que ganamos poco (yo creo que el sueldo está muy bien) y que deberíamos cobrar más. Bien y ¿por qué no relacionar el rendimiento con el sueldo? Yo mismo conozco a compañeros que no dan un palo al agua (como los hay en todas las profesiones) y, bueno, igual sería una forma de que se pusieran las pilas... o al menos en evidencia.

Júcaro dijo...

Daniel. Soy padre de dos alumnos; uno de Primaria, otro Bachiller. Algunas de las reservas del profesorado las puedo entender por la dificultad de evaluar la productividad en la enseñanza. Dicho esto, no parece creíble el eslogan pancartartero de "nos quieren comprar nuestra dignidad".
Yo la dificultad la contemplo en las variables de la propia educación. Un profesor de un barrio periférico tendrá alumnos muy distintos a los de un barrio de poder adquisitivo alto; un maestro con niños de integración, desarrolla una labor diferente del que no los tiene. Así podríamos analizar muchas otras variables. Igual el método de medir tenga dificultades y omita aspectos importantes, pero en el fondo y por lo que escucho hay algo de temor a ser evaluado.
He conocido profesores muy buenos pero también a otros que nunca deberían haber tenido un grupo de alumnos a su cargo. Premiar más al profesional auténtico y no al que simplemente aprobó unas oposiciones para ejercer la docencia no me parece descabellado.
Como el profesor anónimo que escribió más arriba, cuando se abra el nuevo plazo, seguro que serán muchos más los centros que se acogerán. Mientras tanto, pediría a las padres, a través de las APAs y de los representantes en los Consejos Escolares, que defiendan la aceptación del plan. No estaría mal saber cómo la Junta evalúa a los profesores de nuestros hijos.

Juanjo dijo...

Anónimo y Júcaro: totalmente deacuerdo. Daniel, lo siento, pero me parece sencillamente demagogia, manipulación y simplismo facilón eso de "soborno", "pagar por aprobar", etc. Insisto, hay que leer la Orden.

En muchos claustros no se han alcanzado los 2/3 necesarios, aunque sí mayoría absoluta. Un sistema democrático serio para aprobar este plan no hubiera dejado que sindicaos minoritarios plantearan una batalla tan facilona.

¿Por qué negarle un extra a quien más trabaje? ¿Por qué no se dice que el incentivo más fuerte, el último, depende de un informe de las direcciones de los centros y en caso negativo no se cobra?

Juanjo dijo...

¡Ah! Y fundamental: el informe PISA no mide aprobados, sino competencias. No depende ni mide las notas "locales".
Luego, en todo caso, el PISA sacaría a la luz que hemos aprobado por la cara, o por los euros. Que no hay por dónde cojer el argumento, que no.

Daniel dijo...

Estimados Anónimo, Júcaro y Juanjo:
Creo que todos estamos de acuerdo en que conviene crear más compromiso entre el profesorado. Pero las causas de la desmotivación no están en que se gane poco (creo yo) y, por tanto, pagar sobresueldos a la gente por que haga bien su trabajo puede ser, además de discriminador, poco motivador. Si el problema fuese que hay medios suficientes y el personal lo desaprovecha, quizás podría estar bien la medida, pero creo que no es el caso.
Sobre el informe Pisa, sostengo la teoría de que efectivamente, este informe va a ser el que desvele el fraude de esta medida (si es que finalmente se lleva a cabo). Tal y como se ha dicho por arriba, este mide competencias y no aprobados. El pucherazo se desvelará cuando se vea que las calificaciones ordinarias son mucho más altas que las calificaciones PISA (algo que en parte ya sucede).
En lo que sí estoy de acuerdo es en que el sistema de votación de la medida en los claustros no es todo lo democrática que debería. Yo ni siquiera creo que eso se debiera votar en cada centro, sino que cada docente tomara esa decisión individualmente. Al fin y al cabo, si se trata de "incentivar" a cada uno, ¿por qué van a tener que ser "incentivados" desde fuera compañeros que ya lo están de por sí?